lunes, 17 de agosto de 2009

Clásicos Gerenciales III

Clásicos Gerenciales
Llenándonos más de vida


Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

¿Vale la pena vivir la vida?

Muchas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla. En un caso extremo, escuché en la radio a una mujer que decía: “No quiero tener hijos, porque sólo se viene a este mundo a sufrir. Y quiero ahorrarles ese sufrimiento”.

Pero... ¿Realmente la vida es así? ¿O nosotros la hacemos así?

Lo que realmente te hace sufrir, no es la vida en sí... son tus expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona. Es tu punto de vista el que siempre marcará la diferencia.

Por ejemplo, cuando te enojas con tu pareja porque no llegó a tiempo o no te expresa su amor como a ti te gustaría que lo hiciera. Entonces, lo que te daña no es tu pareja... son tus pensamientos y emociones con respecto a cómo debería actuar tu pareja, de acuerdo a la etiqueta de hombre o mujer perfecto que tienes.

Si sufres porque la vida es cruel... es porque tienes un concepto equivocado de lo que realmente es. Crees que en la vida todo debería ser felicidad.

Imagínate que piensas que un bosque debe ser con puras rosas, ríos limpios, venados corriendo, un sol reluciente y una suave lluvia. Pero cuando vas a uno ¡Oh sorpresa! También hay insectos, serpientes... y la lluvia ¡es un diluvio!

Imagínate sufriendo porque lo encontraste así y diciéndote “No vale la pena estar en un bosque, es horrible: serpientes, insectos ¡qué horror!”. No tiene sentido, ¿verdad? En el fondo sabes que así es un bosque. No como tú pensabas que era. Lo que puedes hacer, es estar alerta contra las serpientes, disfrutar de las rosas que veas y cubrirte para que la lluvia no te moje. Simplemente aceptas la naturaleza como es y no te lamentas. Te adaptas a ella.

En la vida, es igual. Cuando la vemos como un paquete completo, en el que hay amor, muerte, instantes imborrables y fracasos dolorosos; la aceptas como es. A partir de esa aceptación, puedes adaptarte a ella y tomar una decisión que actúa como un filtro para afrontarla.

Tus circunstancias, acéptalas como son, y pregúntate “¿Qué puedo hacer al respecto?” Te sorprenderá como a mí, lo sencillo que es solucionar un problema, una vez que dejes de pensar en él y te enfoques en resolverlo.

Generalmente, las mejores oportunidades de nuestra vida, vienen disfrazadas de problemas. No importa cuáles sean éstos. Siempre existe una solución.

Así que ¡ha disfrutar la vida se ha dicho! Suerte

Ayer me pregunté...

Las siguientes palabras encierran una profunda reflexión, que espero abran tu corazón.

Ayer me pregunté qué tanto he vivido... como es que olvidé lo importante que es vivir. Y hoy me di cuenta de que no he vivido lo suficiente... Que no ha bastado todo lo que he vivido... para darme cuenta de todo lo que he sufrido y lamentado.

Que me he olvidado de todo aquello que en este momento es mi prioridad...

Que aún no he sabido vivir... que no sé vivir.

Que me he ocupado tanto por cosas sin importancia, como cuando me preocupé por nada, como cuando no supe valorar muchos momentos importantes en mi vida y que no he sabido atraparlos en mi memoria. En este momento lamento muchos de esos momentos.

Que recuerdo más la última vez que lloré; que cuando reí. Y ahora sólo sé que en algún momento dejé que mi vida se esfumara... que estoy dejando poco a poco se vaya extinguiendo y sin saberlo.

No me he sabido valorar lo suficiente, como para darme cuenta de que puedo hacer mucho por los demás empezando por mí y tener la plena satisfacción de que soy un ser útil, que puedo si me lo propongo. Tuve la oportunidad de agradecer a todos aquellos con los que he compartido momentos y no lo he hecho... creo es el momento idóneo de hacerlo. Hoy puede ser ese momento para cambiar muchas de las perspectivas de las líneas anteriores.

Reflexionando doy gracias a Dios por prestarme esta chispa de vida, por regalarme a este mundo en el cual vivo, a mi familia por estar siempre a mi lado; a mis amigos por estar aun cuando no los necesito, a esa persona a la que quiero y amo tanto y que a veces no se lo hago saber...

Gracias por existir, y por dejarme existir en sus vidas. Hoy me di cuenta que no es tarde, que aún puedo cambiar y ser mejor en el tiempo donde tengo la oportunidad de ser y sentir.

Que hoy puedo empezar nuevamente a vivir...

Una lluvia de sabiduría que empaparán tu vida de más vida...

Tu vida es un viaje con un boleto de ida, no de regreso... Y más te valdría que emplees cada instante de tu viaje en disfrutar y experimentar al máximo y no esperar hasta el final...

Si aguardas para ser feliz hasta el último momento de tu vida, descubrirás que es demasiado tarde para vivir todo lo que tú deseabas vivir...

La muerte más trágica es aquella en la que te llega el final sin haber hecho todo lo que realmente querías hacer...

Un secreto de la vida plena es tener más comienzos que finales…

Dice Emma Thompson “Los únicos errores que cometemos en la vida son las cosas que no hacemos”...

No dejes que termine el día, sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños...

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Fuente: Ideas tomadas del anonimato de la humanidad con adaptaciones propias.

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