miércoles, 2 de enero de 2013
Clásicos Gerenciales
Transformarse para mantener la esencia
Por: Juan Carlos Caramés Paz
Se dice que un río, después de haber recorrido un trayecto de montes y campos, con todas las dificultades que usted pueda haber imaginado, llegó a las arenas de un desierto.
De la misma forma que había intentado cruzar otros obstáculos que había hallado en el camino, empezó a atravesarlo. Pero sucedió que se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en la arena tan pronto entrara en ella.
Aún así, estaba convencido de que su destino era cruzar el desierto, pero no hallaba la forma de hacerlo.
Entonces oyó una voz que decía:
- El viento cruza el desierto y también lo puede hacer el río.
- Pero el viento puede volar y yo no. Soy absorbido por las arenas.
- Si te lanzas con violencia como has hecho hasta ahora, continuó la voz, no conseguirás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en pantano. Debes dejar que el viento te lleve a tu destino.
- Pero ¿cómo es posible esto?
- Debes consentir ser absorbido por el viento.
Esta idea no era aceptable para el río. Él nunca antes había sido absorbido y no quería perder su individualidad.
¿Cómo puedo saber con certeza si una vez perdida mi forma, la podré volver a recuperar?, se decía a sí mismo el río.
Y la voz le decía: El viento cumple su función. Eleva el agua, la transporta a su destino y la deja caer en forma de lluvia. El agua vuelve nuevamente al río.
Pero ¿no puedo seguir siendo siempre el mismo río que soy ahora?, pensaba el río.
Tú no puedes, en ningún caso, permanecer siempre así, continuó la voz. Tu esencia es transformada y forma un nuevo río.
El río no lo veía claro, pero tampoco quería ser pantano o desaparecer. Meditó pausadamente su situación y de un solo empujón, tomó una determinación.
En un acto de confianza, elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, quien, gentil y fácilmente, lo elevó hacia arriba y lejos, volviendo a dejarlo caer en la cima de una montaña, muchos kilómetros más allá.
El río sorprendido, al fin entendió:
Mi esencia es el agua, sea en el estado que sea. La transformación me ha permitido continuar siendo el mismo. Si no me hubiera transformado, me hubiera perdido.
Todos, como el río, debemos aceptar que es preciso cambiar y transformarnos para proteger y mantener nuestra esencia.
Cada año cierra un ciclo, pero abre otro. A veces hay que dejar ir lo que pasó, para llenarlo de mejores momentos. En el 2013 nos tenemos que preparar para lo mejor, para lo inesperado, para lo increíble y para la sorpresa. Por ello, no olvides la siguiente recomendación.
Primera recomendación: Da tu primer paso, de lo que sea, ahora.
No es necesario que veas el camino completo, pero da tu primer paso. El resto irá apareciendo a medida que camines. La dicha de la vida consiste en: tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
Segunda recomendación: Encárgate de darle algo a alguien, todas las veces que puedas.
¿Sabes por qué el mar es tan grande, tan manso y tan poderoso? Porque teniendo la humildad de colocarse unos centímetros por debajo de todos los ríos, descubrió que podía ser grande aprendiendo a recibir. Esto de no llevar la cuenta de lo que das y grabar en el corazón todo lo que recibes, es consecuencia del amor.
Tercera recomendación: Afánate en mantener la constancia en lo que hagas en la vida.
Mahatma Gandhi, dijo una vez: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”. La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo”.
Nunca olvides esta máxima: Donde no hay esperanza no puede haber esfuerzo.
Cuarta recomendación: Concéntrate en lo positivo.
La vida muchas veces nos pone trabas que pensamos no podremos superar, en esos momentos nos sentimos limitados y hay que llenarnos de pensamientos positivos, que no solo nos ayudarán a mejorar la visión que tenemos del mundo, sino en todos los aspectos que nos rodean para podernos encaminar hacia el rumbo indicado.
La eternidad está en nuestras manos. Vive de tal manera que, cuando te vayas, mucho de ti quede aún en aquellos que tuvieron la buenaventura de encontrarte.
Quinta recomendación: Somos dueños de nuestro destino. Somos capitanes de nuestra alma.
Para triunfar en la vida, no es importante llegar el primero. Para triunfar simplemente hay que llegar, levantándose cada vez que se cae en el camino. Los grandes espíritus siempre han tenido que luchar contra la oposición feroz de mentes mediocres.
“Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar. Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla.
Un regalito final: Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y unas razones para reír.
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com
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