Clásicos Gerenciales
Reflexiones para meditar con nuestros hijos...
Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net
Haz un poco más de lo que puedas...
Era un frío día de otoño cuando el granjero divisó al gorrioncillo acostado de espaldas en medio de su campo. El granjero dejó de arar, miró a la frágil criatura emplumada y preguntó:
¿Por qué estás así, acostado boca arriba?
Oí que hoy se va a caer el cielo -contestó el pájaro.
El viejo granjero ahogó una risita, y comentó: "y supongo que tus escuálidas patitas van a sostener el cielo".
"Uno hace lo que puede", respondió el resuelto gorrioncillo.
Fuente: D´ette Corona
La voluntad y el deseo son el alma de la acción. Con ellas juntas, de forma sostenida, los milagros se convierten en realidad. Necesitamos héroes para el gorrioncillo, para que muchas cosas comiencen a suceder.
Quién sabe más, más...
Papi... papi... Estuve con Pedrito, que viene de pelearse con su papá.
¿Y por qué se peleó con su papá?
Porque el papá de Pedrito sabe más que Pedrito.
Sí, hijo. El papá de Pedrito sabe más que Pedrito.
¿Y cómo lo sabes, si no conoces al papá de Pedrito?
Bueno, porque es el padre, hijo, y el padre sabe más que le hijo.
¿Y por qué sabe más que el hijo?
¡Por que es el papá!
¿Qué tiene que ver?
Bueno, hijo, el papá ha vivido más años, ha leído más, ha estudiado más, ha tenido más experiencias. Entonces sabe más que el hijo.
Ah… ¿Y tú sabes más que yo?
Sí.
¿Y todos los padres saben más que los hijos?
Sí.
¿Y siempre es así?
Sí.
¿Y siempre va a ser así?
Sí, hijo, ¡siempre va a ser así!
¿Y la mamá de Martita sabe más que Martita?
Sí, hijo. La mamá de Martita sabe más que Martita…
Dime papá, ¿Quién inventó el teléfono?
El padre lo mira con suficiencia y le dice: El teléfono, hijo, lo inventó Alexander Graham. Bell.
¿Y por qué no lo inventó el padre de él que sabía más?
Fuente: Anónimo.
Danza lentamente…
Es tan fácil perder de vista lo que es importante... danza lento...
¿Alguna vez, observó a un niño en una calesita? ¿O, escuchó el sonido de la lluvia cuando cae al suelo? ¿Alguna vez siguió el vuelo errante de una mariposa? ¿O, fijó su mirada en el crepúsculo solar?
Es mejor disminuir el paso, no dance tan de prisa...
El tiempo es corto, la música va a terminar....
¿A través de cada día usted corre o vuela?
Cuando pregunta, ¿Cómo estás? ¿Escucha la respuesta?...
Cuando el día termina, ¿queda acostado en la cama, con los próximos quehaceres rondando por su cabeza?
Es mejor disminuir el paso. No dance tan deprisa... el tiempo es corto, la música va a terminar...
¿Alguna vez dijo a un niño: "dejemos esto para mañana" y en su prisa, vio su tristeza?
¿Perdió contacto, dejó morir una buena amistad porque nunca tenía tiempo para llamar y decir hola?
Es mejor disminuir el paso...
No dance tan de prisa... el tiempo es corto la música va a terminar...
Cuando corre tan de prisa para llegar a algún lugar, usted pierde la mitad de la satisfacción de llegar allí.
Cuando se preocupa y se apresura todo el día, es como si fuese un regalo que no fue abierto. ¡Un regalo lanzado afuera!
La vida no es una corrida... llévela lentamente.... Escuche la música... ¡antes que la canción acabe!
Fuente: Anónimo.
Hoy me di cuenta…
Hoy me di cuenta que lo que llamo felicidad no es una línea, sino segmentos que se acompañan de retos y caídas que me hacen apreciar ese pedacito en la línea.
No puedo decir que soy feliz siempre, pero sí que en momentos he logrado sentirme pleno y esos momentos son los que me hacen levantarme tras las dificultades, tras esos segmentos de infelicidad que también son imprescindibles, tanto como lo bello de la vida.
Hoy aprendí que ser fuerte se aprende y se logra sólo cuando te das la oportunidad de serlo, cuando te comprometes contigo mismo a recomenzar, a olvidar, a intentar o dejar de hacerlo, cuando por fin has decidido ser feliz.
Fuente: Anónimo.
Perseverancia…
Cuando todo el mundo se vislumbra sombrío y las cosas no parecen muy bien definidas, cuando las sombras parecen rondar, Señor, permíteme perseverar.
Cuando parece que se ha intentado todo y no hay forma de seguir, sólo permíteme recordar que a veces hay que esperar.
Tal vez sólo necesite detenerme y descansar a lo largo del camino que yo mismo elegí, un momento para tratar de comprender y de conversar con Dios. Al ganar nueva fuerza para continuar sin dudas y sin miedos,
de algún modo sé que todo estará bien, y así, persevero.
Fuente: Anónimo.
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